El arte en la creación de negocios

Nir Hindi

El arte en la creación de negocios

En septiembre de 2019, la empresa Shutterstock, el banco de imágenes, vídeo y música estadounidense más popular de la industria creativa, tenía un valor de mercado de 1.240 millones de dólares. Snap, fundadora de la red social Snapchat, se encontraba en los 22.430 M$. La empresa de servicios financieros Square alcanzó los 27.170 M$. Y Airbnb, la plataforma que ha salpicado de pisos turísticos los principales destinos vacacionales, rondaba los 35.000 M$ en la valoración de los inversores (no cotiza en bolsa).

40 mil M$
30 mil M$
20 mil M$
10 mil M$
1 M$
Shutterstock
Snap
Square
Airbnb
Shutterstock
Snap
Square
Airbnb

Aparte de ser empresas innovadoras, creativas, tecnológicas, millonarias y revolucionarias, todas ellas tienen un denominador común: sus fundadores tienen experiencia en arte y diseño. Jon Oringer, el fundador de Shutterstock, es fotógrafo; Evan Spiegel, de Snap, es diseñador de producto; Jim McKelvey, de Square, es un artista del vidrio; mientras que Joe Gebbia y Brian Chesky, de Airbnb, son diseñadores.

Las empresas más famosas, en particular las tecnológicas, suelen tener antecedentes en el mundo de las finanzas, la ingeniería, el desarrollo de software o la computación. Pero los artistas-empresarios tienen mucho que aportar a este sector. ¿Qué aporta el arte al desarrollo tecnológico? ¿Cómo contribuyen los artistas a la aparición de nuevos productos y servicios? ¿Qué podemos aprender de ellos? Se entenderá mejor con un ejemplo.

El gurú de empresas emergentes Paul Graham es un exitoso empresario e inversor de riesgo, conocido por participar en la creación del acelerador de empresas YCombinator (YC), en Silicon Valley. YC proporcionó inversiones iniciales a algunas de las compañías actuales más innovadoras, como Dropbox, Airbnb o Stripe. YC tiene hoy un valor bursátil de 85.000 millones de dólares y cuenta con más de 200 apuestas empresariales en el mercado.

Imagen de una escultura

Los artistas-empresarios tienen mucho que aportar a este sector

Lo más interesante de Graham es, sin embargo, que además de ser ingeniero, inventor y empresario de éxito, es artista plástico. Tras licenciarse en Filosofía, completar un master en Ciencias y un doctorado en Ciencias de la Computación, estudió Pintura en la Academia de Bellas Artes de Florencia y, más adelante, en la Escuela de Diseño de Rhode Island (RISD).

La relación entre Graham, YC y la RISD está vinculada a la historia de Airbnb. Brian Chesky y Joe Gebbia, sus fundadores, se conocieron como estudiantes de diseño en la RISD (donde Graham estudió Pintura). Y fue YC, la compañía fundada por Graham, la que en 2009 se convirtió en el primer inversor de Airbnb.

“No nos entusiasmó la idea de alquilar habitaciones a extraños…, pero supimos que le daríamos luz verde”, explicaría después Graham. Apoyó a Chesky y Gebbia simplemente porque creyó en ellos.

Todo esto sucedió hace una década, cuando aún no era común invertir en emprendedores con experiencia en arte y diseño. La balanza se inclinaba entonces, tanto como ahora, hacia compañías fundadas por programadores, ingenieros y titulados MBA.

20 % de las empresas unicornio tiene entre sus fundadores a gente con experiencia en arte, diseño, arquitectura o música
Lápiz Lápiz Goma de borrar Pluma

"Consideremos el arte no como una forma de hacer sino de pensar"

Nir Hindi

El caso de YC y Airbnb es ahora una referencia para los inversores. La firma de capital riesgo especializada en empresas emergentes Kleiner Perkins, con sede en Silicon Valley, publicó en su informe ‘Design in Tech’ que el 20% de las empresas unicornio (startups con apoyo de capital riesgo y con una valoración de más de 1.000 millones de dólares) tenía entre sus fundadores a gente con experiencia en arte, diseño, arquitectura o música, o al menos emprendedores que habían adoptado un enfoque creativo de este tipo como parte del núcleo de la empresa.

A medida que son más frecuentes los fundadores con antecedentes creativos, las firmas de capital riesgo se están actualizando. Muchas de ellas han incorporado socios artistas y diseñadores para trabajar con empresas emergentes durante sus etapas iniciales de formación. Pero, ¿por qué artistas y diseñadores?, ¿tiene que ver solo con cuestiones de estética e imagen?

Materiales

Consideremos por un momento el arte no como una forma de hacer, sino como una forma de pensar. Los artistas son personas que reflejan movimientos y cambios culturales, que cuestionan y desafían el statu quo, que se mueven en la frontera entre lo que sabemos y lo que no sabemos. A menudo fomentan nuevos comportamientos, normas y valores que tienden a convertirse en corrientes culturales. Lo que proponen hoy probablemente se haga popular en unos años.

Los artistas son implacables con el mundo que les rodea. Hacen todas las preguntas difíciles sobre las estructuras sociales, políticas y económicas. También sobre la función de la tecnología y su papel en la vida humana.

"Consideremos el arte no como una forma de hacer sino de pensar"

Nir Hindi

Google así lo entiende y por ello ha creado el Grupo de Arte de Datos, el Equipo de Arte e Inteligencia Artificial y otros departamentos que trabajan aprendiendo e intercambiando ideas con artistas.

Imagen de una pintura

Con frecuencia pensamos que un artista sigue siendo como un pintor del siglo XVI, encerrado en su estudio con sus pinturas. No es así. Los artistas viven y trabajan en la misma época que nosotros, interactúan con el mundo que nos rodea, el mundo de los datos y la tecnología. Su visión abre nuevas posibilidades.

Artistas contemporáneos como Fujiko Nakaya, Michael Naimark o el ya fallecido Stephen Wilson son pioneros en el trabajo con nuevas tecnologías. Desde la década de 1960 han desarrollado conceptos, ideas y prototipos revolucionarios que se han convertido luego en productos reales, como la tecnología MeeFog o el Street View de Google Maps.

Los artistas han convertido sus trabajos en productos reales como el Street View de Google Maps

Se nos anima regularmente a pensar de manera diferente. Esto no aplica solo para los ámbitos del emprendimiento y la creatividad. También vale para el mundo de la inversión financiera. Si todos los inversores y fondos de capital riesgo se fijan solo en fundadores de empresas tradicionales, procedentes de las mismas escuelas de ingeniería, ¿cómo van a diferenciarse?

Fondo del cerebro Ilustración de un cerebro

Tal vez, solo tal vez, deberíamos conocer el talento que proviene de iniciativas como el Programa Interactivo de Telecomunicaciones (ITP) de la Universidad de Nueva York, así como de The New Inc, la primera incubadora de artistas impulsada por un museo. Tal vez se deba valorar en igual de condiciones a un empresario con un master en Arte que a otro con un MBA.

¿En qué medida ayudó a Graham su experiencia artística para ver más allá de los requisitos tradicionales y valorar el potencial del dúo que ideó Airbnb? Es difícil saberlo. En todo caso, quien tenga a unos futuros Chesky y Gebbia llamando a su puerta con una idea de 31.000 millones de dólares mejor será que no les pase por alto.

Nir Hindi es fundador de The Artian y experto de #Los100deCotec en Arte e Innovación