Javier Barbero, Charles Edquist, Jon Mikel Zabala-Iturriagagoitia, José Luis Zofío

Doctor en Economía por la Universidad Autónoma de Madrid; catedrático de la Universidad de Lund de Suecia; investigador de Deusto Business School; profesor visitante en Erasmus University de Rotterdam

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09 Jul¿Cuál es el desempeño español en materia de innovación? Tamaño frente a rendimiento

El European Innovation Scoreboard (EIS) es una de las herramientas que ha venido empleando la Comisión Europea desde el año 2001 para medir el rendimiento de los sistemas de innovación, tanto de los Estados miembro como de las regiones que los componen. El EIS está compuesto por un total de 27 indicadores (25 indicadores hasta la edición de 2017) que caracterizan los sistemas de innovación de cada uno de estos niveles territoriales, de manera anual. Para evaluar este desempeño, el EIS introduce un índice sintético de la innovación (Summary Innovation Index – SII, por sus siglas en inglés) que se obtiene a través de la media aritmética de estos 27 indicadores; es decir, todos los indicadores reciben el mismo peso relativo, que a su vez, es igual entre sí. Por tanto, el SII no es sino una medida del tamaño relativo del sistema de innovación (en términos del PIB, per cápita, etc…), medido como agregación de sus recursos y resultados. Como resultado, según define el EIS, a mayor valor de los indicadores, mayor será su media aritmética (mayor SII), y por lo tanto, mejor desempeño o tamaño en materia de innovación.

En función de este nivel de desempeño, el EIS clasifica a los Estados miembro en cuatro grupos: líderes en innovación (aquellos países con un nivel de desempeño un 20% por encima de la media de la UE), seguidores (entre el 90% y el 120% de la media de la UE), innovadores moderados (entre el 50% y el 90% de la media de la UE) e innovadores modestos (menos del 50% de la media de la UE). La siguiente figura muestra los resultados ofrecidos recientemente por el EIS del año 2018, en el que se compara el nivel de desempeño alcanzado por cada país en el año 2017, en comparación con el año 2016 y el año 2010.

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Si atendemos a las conclusiones que ofrece la Comisión Europea, tradicionalmente España ha sido incluida en el grupo de innovadores moderados, ya que su tamaño es bastante inferior al de la media de los países de la Unión Europea. En efecto, la evolución mostrada por España en su SII a lo largo de los últimos años (2010-2018) se podría calificar de moderada, ya que su nivel de desempeño ha crecido en un 7,5%. De los 37 países que contempla el EIS 2018, el crecimiento en el nivel de desempeño de España se ubica en la posición 14, siendo Lituania la primera (20,1%) y Rumanía la última (-14%).

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Como hemos observado en la primera de las imágenes incluidas en este post, los 27 indicadores que ofrece el EIS están a su vez agrupados en 10 bloques: (1) Recursos humanos; (2) Sistema de investigación; (3) Entorno favorable a la innovación; (4) Financiación y apoyo; (5) Inversión empresarial; (6) Innovadores; (7) Vínculos; (8) capital intelectual; (9) Impacto en el empleo; (10) Impacto en la facturación.

Las siguientes dos imágenes muestran la evolución de española en cada uno de estos bloques desde el año 2010. Como se puede observar, el desempeño mostrado en el periodo 2010-2018 en varios de los bloques es positivo, destacando la mejora mostrada en inversión empresarial (10,8%), impacto en el empleo (25,4%), recursos humanos (46%), y entorno favorable a la innovación (65%). En sentido opuesto se encontrarían los bloques de financiación y apoyo (-4,1%) – claro ejemplo de la falta de inversión pública en actividades de I+D, y de la limitada presencia de fondos de capital riesgo – y principalmente el de innovadores (-29,6%), que ilustra la alarmante ausencia de PYMEs innovadoras. Si el lector quiere observar el detalle de los resultados para España en el EIS 2018, los puede encontrar aquí.

grafico 2

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La conclusión a la que podemos llegar con el análisis que realiza el EIS es que el sistema español de innovación tiene un tamaño reducido. Sin embargo, ¿es posible decir, como se deduce de los informes del EIS, que el sistema español de innovación tiene un desempeño moderado atendiendo a su rendimiento, es decir, a la relación entre los recursos invertidos y los resultados obtenidos? ¿Qué entendemos por desempeño innovador? Como hemos considerado previamente, el desempeño innovador de un país es analizado en el EIS a través del SII, bajo una lógica de cuanto más, mejor. Pero, ¿se puede entender la media aritmética de 27 variables como una medida de desempeño?

TAMAÑO FRENTE A RENDIMIENTO
Como ejemplo ilustrativo, imaginemos que dos países están intentando enviar un cohete a la luna y ambos tienen éxito. El primer país utiliza una inversión de 100 millones de Euros para lograr el objetivo, mientras que el segundo usó solo 1 millón de Euros. Si sólo se consideraran los resultados alcanzados, ambos países habrían alcanzado el mismo nivel de desempeño. Sin embargo, el sentido común nos dice que el segundo país ha tenido un desempeño superior al primero, dado los recursos necesarios para alcanzar el mismo objetivo. De manera análoga, el desempeño de un sistema de innovación debe medirse en términos de su rendimiento; es decir relacionando los resultados alcanzados (outputs) con los recursos invertidos (inputs) para poder alcanzar los mismos.

Por ello, resulta confuso medir el desempeño de un sistema de innovación exclusivamente a través de un único índice –el SII– en el que se mezclan inputs con outputs, y en el que se incluyen otro conjunto de variables relacionadas con los impactos de dichos outputs (por ejemplo, empleo) o con medidas que a priori no inciden de manera directa sobre la capacidad de innovación de un territorio (por ejemplo, publicaciones científicas, grado de disponibilidad de banda ancha en la sociedad).

Según la Comisión Europea, el EIS es un instrumento de utilidad para los Estados miembro, para que éstos puedan definir políticas para mejorar la innovación. Desde nuestro punto de vista, el SII no resulta útil para evaluar el desempeño en materia de innovación de manera significativa, entendido como rendimiento en vez de tamaño per se. Consideramos que para que el EIS pueda convertirse en un instrumento útil para la definición de políticas de innovación, éste debería adoptar un criterio de eficiencia o productividad del sistema, tal y como lo hace, por ejemplo, el Global Innovation Index.

Para que el EIS pueda convertirse en un instrumento útil para la definición de políticas de innovación debería adoptar un criterio de eficiencia o productividad del sistema

 

En un artículo reciente publicado en Research Evaluation, desarrollamos esta aproximación basada en medición de la eficiencia, analizando el desempeño innovador de los Estados miembro de la UE empleando para ello metodologías de Análisis Envolvente de Datos (DEA – Data Envelopment Analysis, por sus siglas en inglés). A pesar de que empleamos exactamente los mismos datos que proporciona el EIS en sus ediciones de 2014 y de 2015, nuestras conclusiones distan mucho de las que se deducen del SII.

Según la interpretación del SII, desde una perspectiva de input, en 2014 España estaría ubicada en la posición relativa 19 de los 28 países incluidos en el análisis (posición 24 en 2015). Por su parte, desde la perspectiva de output, España estaría ubicada en la 17 posición en 2014 (posición 21 en 2015). Sin embargo, al relacionar los outputs con los inputs, el desempeño innovador de España obtiene una eficiencia relativa de 0,882 en 2014 (0,864 en 2015), lo que la sitúa en el puesto 13 (en 2014) y puesto 10 (en 2015), en función del Bootstrapped DEA.

Es decir, la capacidad de innovación española (tamaño) es limitada, lo que derivará a largo plazo en una pérdida de competitividad, debido a la importancia de la inversión en innovación como motor de crecimiento económico. Sin embargo, para la limitada cantidad de recursos que se destinan al sistema (inputs), los resultados que se obtienen son considerables. Estos resultados son reflejo de los períodos de reducción de fondos de los últimos años, lo que hace que la productividad suba en el corto plazo (iguales outputs y menos inputs). No obstante, este resultado, pasajero, no debe malinterpretarse de forma interesadamente triunfalista, pues la evaluación del rendimiento de la innovación no puede ser cortoplacista, reclama una perspectiva del largo plazo.

EFICIENCIA EN LA EVALUACIÓN
Aun así, aumentar los recursos sin pensar en su rendimiento o evaluación ex-post, dando por sentado que dará de forma natural los frutos deseados, no es una buena estrategia. De ahí la importancia de incluir la perspectiva de la eficiencia en la evaluación. Una de las conclusiones que permite obtener nuestro análisis es que la mayor parte de sistemas de innovación, el español inclusive, están operando bajo rendimientos decrecientes a escala. Es decir, si se duplicaran la cantidad de recursos del sistema (inputs), los resultados (outputs) no crecerán en la misma proporción. Ello demuestra que la asignación de recursos que se está realizando en la actualidad dista mucho de ser eficiente, lo cual reclama una reconsideración de aquellas dimensiones de input a las cuales se quieren dedicar los esfuerzos para llegar a tener un sistema de innovación equilibrado y eficiente.

Consideramos que la aproximación que adoptamos de analizar el desempeño innovador a través de medidas de eficiencia permite a los responsables de formulación de políticas identificar los problemas/limitaciones de sus respectivos sistemas de innovación, de forma que una vez identificados, se puedan seleccionar los instrumentos de política adecuados para poder resolverlos.

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