Totti Könnölä

Experto en índices e indicadores de innovación

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28 Feb¿Pero hay alguien ahí que quiera emprender?

La respuesta a la pregunta que encabeza este texto varía en función de dónde y cuándo la hagamos. Vamos a verlo con datos. El nuevo informe del Global Entrepreneurship Monitor (GEM), publicado en enero, introduce un nuevo Índice de Espíritu de Emprendimiento (Global Entrepreneurship Spirit Index, GESI). En este índice España aparece en el puesto 44, a la cola de los 54 países entrevistados. El índice compuesto se basa en una combinación de tres preguntas relacionadas con la conciencia emprendedora, la percepción de oportunidad y la autoeficacia empresarial. Podemos esperar una respuesta más bien negativa a la pregunta inicial entre los españoles y algo diferente en los países a la cabeza de dicho índice, como Arabia- Saudí, Líbano, Indonesia y Polonia.

Estos resultados son tan reveladores que nos dan pie a reflexionar sobre la situación en España de la cultura de emprendimiento y su impacto. La cultura influye de una forma transversal sobre la conducta de las personas y, en este caso, de manera muy especial sobre los jóvenes que se enfrentan a la decisión de a qué van a dedicar su vida.

¿Qué hacer cuando el emprendimiento no es una opción natural?

El estudio del GEM nos informa de que el porcentaje de población española con intención de emprender un negocio en un plazo máximo de tres años es del 5,6%. Aunque ligeramente superior al año anterior (5,1%), el valor se sitúa entre los más bajos de todas las economías incluidas en el estudio, solo por encima de Japón (3,7%), Bosnia y Herzegovina (4,6%) y Bulgaria (5,0%).

Pero también hay señales positivas. Según el GEM, el 31,9% de los españoles de 18 a 64 años percibe buenas oportunidades para emprender un negocio, un porcentaje claramente superior al del año anterior (25,6%), y muy alejado respecto al mismo dato en 2001 (5,5%). En otras grandes economías de la UE, como Francia (34,1%), Alemania (42%) o Reino Unido (43%), este porcentaje estaba en 2017 por encima del valor para España.

En consecuencia, la Tasa de Actividad Emprendedora (TAE), el porcentaje de población española de 18 a 65 años que inició un negocio en los 3,5 años previos, es del 6,2%, por delante de Italia (4,3%), Francia (3,9%) y Alemania (5,3%), aún por detrás de Reino Unido (8,4%).

¿Cómo son los negocios condicionados por una escasa cultura de emprendimiento?

La mayoría de españoles que se lanza a emprender está generalmente lastrada por el escaso espíritu de emprendimiento latente en la sociedad. El perfil de los nuevos emprendedores es el de una persona de unos 40 años, con una empresa de pequeño tamaño, que presta servicios sobre todo a consumidores locales. Seis de cada diez no tienen ninguna orientación innovadora y siete de cada diez manifiestan no tener vocación internacional durante sus primeros tres a cuatro años de existencia. No llegan a ser dos de cada diez quienes afirman tener expectativas de crecimiento (Könnölä et al, 2017).

Muchas cosas deben funcionar correctamente para que una empresa tenga éxito. No basta solo con un liderazgo ejecutivo, además son necesarios empleados emprendedores que impulsen innovaciones en la empresa (intraemprendimiento). Según el GEM, el porcentaje de población española involucrada en actividades de intraempredimiento fue solo del 1,4% el año pasado (2,7% en 2016 y 1,61% en 2015), un porcentaje notablemente inferior al de Reino Unido (8%), Alemania (5,7%), Francia (3,9%) e Italia (2,4%).

Los empresarios con ambición invierten más esfuerzos para conseguir mayores retornos de su inversión y, en consecuencia, son más aptos para alcanzar un alto crecimiento. En este sentido, quiero recordar las palabras de Erkko Autio, un respetado experto en emprendimiento, finlandés como yo: “La ambición no garantiza el crecimiento, pero la falta de ambición es casi seguro que lo aleja”.

¿Cómo promover la cultura del emprendimiento en España?

En este último año los expertos del GEM observan una mejoría, tanto en la formación de emprendimiento en la escuela y en la etapa post escolar, como en la financiación del emprendimiento y en las políticas de apoyo del Gobierno. Seguramente, estas medidas ayudarían también a promover una cultura general en este ámbito.

Respecto a esta situación cabe mencionar las conclusiones del informe que hicimos el año pasado desde el Insight Foresight Institute junto con RedEmprendia y la Real Academia de Ingeniería sobre las empresas de alto crecimiento en España.

Por un lado, recomendamos impulsar una cultura emprendedora y ambiciosa a través de la formación, pero no centrada en promover el emprendimiento sin más, sino el emprendimiento innovador, el que puede tener un impacto más alto.

En el citado informe proponemos a las empresas desarrollar una cultura interna a favor del crecimiento y del intraemprendimiento, por la vía de incentivar a los trabajadores para que aporten ideas que favorezcan el crecimiento y la innovación, además de hacerles partícipes de los logros alcanzados gracias a sus ideas.

Esto también exige disponer de líderes y directivos abiertos a la crítica y dispuestos a escuchar “a los de dentro”. Al fin y al cabo, el cambio cultural consiste en mejorar las capacidades de los individuos para “emprender creciendo”. Por ejemplo, habría que ofrecer a los jóvenes oportunidades para realizar prácticas en empresas orientadas al crecimiento.

Por último, habría que impulsar la presencia de este tipo de empresas en los medios de comunicación, difundiendo tanto los casos de éxito, para que dicho éxito genere un efecto de imitación, como los casos de fracaso, desde una crítica constructiva. El fracaso no debe verse como un estigma. Como decía el empresario americano Robert T. Kiyosaki: “El fracaso derrota a los perdedores e inspira a los ganadores”.

3 Comentarios
  • diego morteo
    Publicado a las 13:55h, 28 febrero Responder

    modestamente, como emprendedor, creo que la mayoría de las veces, me frena el funcionario de turno, el que, cuando le llevas una idea que crees “innovadora” o que soluciona problemas puntuales, te dice que : mire usted, en este momento, los presupuestos no están aprobados, no está en el plan de actuación, etc-
    Tengo varios desarrollos parados por estos problemas, no se, quizás, salvo raras excepciones, no encuentras interlocutores válidos

  • Ramón Rubio
    Publicado a las 19:26h, 05 marzo Responder

    Una posible vía de solución a medio plazo es la inserción del “emprendizaje” en las escuelas. No debemos ver el emprendimiento como la creación de nuevas empresas exclusivamente. Es una formación transversal que se tiene que enseñar en las escuelas, institutos y universidades.

  • Arturo Villar Menéndez
    Publicado a las 14:15h, 06 marzo Responder

    Hola a tod@s,

    Está claro que los años de copiar y replicar ecosistemas de emprendimiento como “Silicon Valley” ya es algo del pasado. Por fin, tod@ el mundo, desde la Comisión Europea hasta el Ayuntamiento de nuestra ciudad se han dado cuenta de que para emprender hay que saber primero en qué somos buenos y diferentes de los demás; y por tanto cada ecosistema de emprendimiento es único y, se debe de, definir y desarrollar entendiendo la esencia diferencial que son las PERSONAS que lo forman. Para crear ese ecosistema que apoya y fomenta personas emprendedoras, me parece muy buen ejemplo el concepto de economía circular (invito a leer este artículo http://cotec.es/los-100/foro-innova100/innovar-economia-circular-reinventar-sistema/), pero llevado a las personas; economía del conocimiento. El círculo de las personas se debería cerrar aprovechando el valor del desecho = fracaso individual y/o colectivo de un intento de emprender para obtener los ingredientes esenciales del emprendimiento.

    Al hilo de lo que decía Dr. Totti, de que el fracaso no debe verse como un estigma, me gustaría poder proponer una acción piloto, para COTEC, sobre estrategia de innovación reutilizando y uniendo dos elementos: el concepto de economía circular y la iniciativa https://fuckupnights.com/ y, que si es positiva, se pueda difundir para contribuir a ese emprendimiento de lo local a lo nacional con un indicador denominado por ejemplo “Fracaso Emprendiendo”. Lo mismo que se está promoviendo 2 indicadores concretos para fomentar el emprendimiento: 1) la compra pública innovadora y 2) la cuantificación de los activos intangibles que son ingredientes de la innovación. Este nuevo indicador “Fracaso Emprendiendo” se basa fundamentalmente en poder aplicar el sentido común; por ejemplo:

    – ¿Por qué no empezamos a promover el poner en nuestros CVs, una línea en negrita sobre cuántas veces hemos fracasado intentando emprender e indicando la/s persona/s que lo puedan contrastar; primer indicador “Fracaso Emprendiendo” útil para el aprendizaje individual de cada persona y un valor colectivo para los técnicos de RRHH, en especial, de las empresas orientadas al crecimiento?

    – ¿Por qué no hay charlas gratuitas y abiertas a cualquier ciudadan@ en foros, workshops sobre emprendimiento…fomentado el comunicar y difundir las historias constructivas de fracaso de emprendedores que sirven de plataforma para colaborar, trabajar sobre el fracaso y poder crear nuevas oportunidades (segundo indicador “Fracaso Emprendiendo” que genera nuevas oportunidades) y, además, ayuda y es un aviso de alerta de que no todo el mundo puede tener éxito emprendiendo? Y todo esto lo simplifico a una vivencia personal desde dónde debería ir empezando el cambio cultural, el otro día mi hijo de 7 años me decía, papá te tengo una muy buena noticia, saqué un 10 en inglés; pero detrás de ese 10 viene un trabajo diario de esfuerzo y constancia y, antes de ese 10, vino un 7, un 8, un 9…Es decir, APRENDER de los errores y corregir el rumbo de una idea, concepto, proyecto emprendedor hasta conseguir llegar a un punto, que da un valor real al mercado, porque tienes algo diferencial!!

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