Senén Barro Ameneiro

Exrector de la Universidad de Santiago de Compostela y Director General de RedEmprendia

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10 AbrLa teoría de los tres “des”: por qué España no invierte más en I+D

El Gobierno presentó hace unos días al Congreso el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado para el año en curso. El color gris con el que desde hace tiempo se escriben los datos de inversión en I+D en España no deja de oscurecerse, augurando un futuro cada vez más negro. La tan cacareada salida de la crisis no está mejorando las cosas. En el capítulo de Investigación, Desarrollo e Innovación la cifra propuesta por el Gobierno es solo un 1,31% superior a la del año pasado. El dato, en apariencia positivo, esconde además una bajada real del 2,5% en la inversión no financiera, es decir, en el gasto directo y real en investigación, el que no depende de créditos (que por otro lado, cada año se consumen menos).

 

Comentó el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas que estos presupuestos “impulsan la creación de empleo, fortalecen la cohesión social y miran hacia el crecimiento económico”. No parece que apuesten por un crecimiento económico basado en la innovación, ni por la creación de empleo de alta cualificación. Y no será así mientras no hagamos otra cosa que reafirmamos en inversiones insuficientes y absolutamente dependientes de las coyunturas económicas. ¿Podemos esperar que la presión del resto de grupos parlamentarios cambie las cosas? Me temo que no. No ha ocurrido hasta ahora y todo apunta a que una vez más la I+D+I será de escasa importancia para todos los colores políticos.

 

Todo apunta a que una vez más la I+D+I será de escasa importancia para todos los colores políticos

 

El Instituto Nacional de Estadística nos daba a conocer hace unos meses los datos de inversión en I+D en España para 2015, los últimos disponibles. La inversión en relación a nuestro PIB volvió a caer por séptimo año consecutivo. Pasamos del 1,24% de 2014 al 1,22%. Para no parecer tendencioso, diré que se creció algo en términos absolutos. Para contextualizar aún mejor el dato, también debo decir que desde 2010 la inversión en I+D en nuestro país ha caído un 10%, lo que abre aún más la brecha con el objetivo del 3% del PIB que reclama Europa para 2020, y que para España resulta, sencillamente, utópico.

 

De hecho, vamos en contra de la tendencia de la Unión Europea, que de media invierte ahora un 25% más que al inicio de la crisis. Parece evidente que no era más que humo de paja lo que tantas veces hemos oído sobre la necesidad de cambiar el modelo productivo para salir reforzados de la crisis. En esta Unión Europea menguante, nuestra inversión en I+D como porcentaje del PIB nos sitúa solo por encima de Eslovaquia, Lituania, Polonia, Grecia, Bulgaria, Malta, Letonia, Rumanía y Chipre. Con todos los respetos para estos países, no creo que este deba ser el grupo de nuestros referentes económicos y de progreso. Probablemente tampoco nosotros lo seamos para ellos y, a este paso, cada vez menos.

 

 

Le he dado unas cuantas vueltas al tema y solo se me ocurren tres razones, no excluyentes entre sí, para que en nuestro país no se invierta más en I+D. Son los siguientes tres “des”:

 

Desprecio hacia la investigación por parte de quienes tendrían que invertir en ella o lograr que otros lo hicieran.

 

Desconfianza hacia nuestro sistema de I+D y hacia los investigadores en particular.

 

Desconocimiento del impacto real de la I+D y/o de cómo rentabilizar la inversión en ella (y no lo he llamado así de forma eufemística, es que “ignorancia” no empieza por “des” y me rompía la armonía de prefijos).

 

Descarto el desprecio. No por imposible, pero prefiero pensar que no tenemos instinto de autodestrucción y, sinceramente, sería suicida despreciar la investigación y, por tanto, sus resultados. Bien es cierto que podemos apreciarla y pensar al tiempo que mejor que la hagan otros, con lo cual nos iríamos reafirmando en que lo nuestro es solo el turismo y el sector inmobiliario, mientras dure, y que lo de inventar e investigar es para aquellos con menos sol y con más escrúpulos urbanísticos.

 

Desde luego, la desconfianza en nuestro sistema de ciencia y tecnología debe de tener algo que ver con nuestra falta de compromiso con el mismo. Sin embargo, si fuese solo esto, al menos desde el sector público se habría actuado para corregir las causas de dicha desconfianza. Por ejemplo, si esta se debiese a pensar que tenemos investigadores de medio pelo, se habrían diseñado y aplicado mejores mecanismos de selección de recursos humanos. Y así con el resto de lo que impidiese el correcto desarrollo de la I+D: cambios en la dirección del sistema de ciencia y tecnología, inversión selectiva en temáticas estratégicas, mayores incentivos a la excelencia investigadora y a la transferencia de alto impacto…

 

Por tanto, hay que concluir que el desconocimiento es la variable que más influye en nuestra menguante inversión en investigación. Puede que no sea por desconocer el teórico beneficio de investigar y hacerlo bien –son infinitos los estudios que demuestran la correlación positiva entre la inversión en I+D+I y la salud económica de un país–, pero sí sobre cómo canalizar los recursos para lograrlo de modo eficiente y eficaz. Es verdad que no es fácil diseñar buenas políticas para guiar y apoyar la I+D, pero sobre todo hay que dejarlas que operen a medio y largo plazo, y parece que todos tenemos cada vez menos paciencia, ya que creemos que tenemos menos tiempo.

 

Que nadie se crea absolutamente libre de culpa. Todos somos corresponsables de esta situación

 

De todos modos, que nadie se crea absolutamente libre de culpa. De un modo u otro, todos somos corresponsables de esta situación. Lo son sobre todo quienes nos gobiernan, claro, pero también quienes son oposición, por obviar en general este tema en sus propuestas y reclamaciones, tal como ya he comentado. Lo son las empresas, que en nuestro país invierten muy poco en I+D e incluso en innovación. Con la crisis hemos visto como han caído casi todos los indicadores relativos al compromiso con la investigación y la innovación del sector privado. Es cierto que nuestro tejido productivo está formado casi en su totalidad por pymes y que somos un país fundamentalmente de servicios, pero las pymes no crecerán si no innovan, ni siquiera sobrevivirán.

 

También es corresponsable el conjunto de la ciudadanía, mientras no demuestre que la investigación le importa especialmente y exija a su clase política que actúe en consecuencia. Se ve que no es así en su decisión de voto, poco o nada influida por este asunto, y en su falta de discurso, incluso de voz, a favor de una mayor inversión en ciencia y un mayor desarrollo tecnológico. Finalmente, también somos corresponsables los investigadores, que o no sabemos investigar y transferir los resultados suficientemente bien, o no sabemos comunicar y convencer a la clase política y al conjunto de la sociedad sobre lo bien que lo hacemos.

6 Comentarios
  • CARLOS MARTINEZ RIERA // EXPERTO DE #LOS100
    CARLOS MARTINEZ RIERA // EXPERTO DE #LOS100
    Publicado a las 15:28h, 10 abril Responder

    Gracias, Senén, por tan bien traída contribución a este foro.
    De lo mucho que puede decirse, permíteme que me centre en la “D” de Desconfianza, que yo abordaría desde otra perspectiva, y a la que le doy una importancia particular para entender en qué andamos en este país con la financiación de la I+D+I.
    Para mí, la desconfianza se traduce en la consideración de defraudadores potenciales que la administración otorga a los investigadores que quieren acceder a las ayudas públicas.
    Esta desconfianza de la administración con respecto a sus administrados no es exclusiva de los investigadores, pero es particularmente cruel con este colectivo.
    Las ayudas públicas están regidas por procedimientos de selección y concesión que no difieren de los que se aplican a -digamos- aquellos que sirven para conceder una ayuda para la instalación de una caldera doméstica. Podemos extendernos en por qué investigar e instalar una caldera son cosas distintas (parecen necesario, ya que seguimos con este enfoque), pero prefiero ir al grano.
    La financiación de la investigación y de la innovación requiere procedimientos propios y adaptados si se quiere que esta inversión sea realmente útil para los ciudadanos, para el mercado, para el país y para el mundo, aunque esto último también precisa una Administración que entienda ese valor (aquí entra la tercera “D” de desconfianza).
    Los procedimientos de financiación de la I+D+I deberían estar basados en la confianza, aunque es necesario reconocer que esto supondría un cambio de la actitud y de la percepción de la tradición administrativa estatal y autonómica que se antoja un objetivo estratosférico. La Administración europea distribuye 80.000 millones de euros con procedimientos mucho más sencillos y menos garantistas que los que nosotros infligimos a nuestros investigadores, sin que por ello haya -ni mucho menos- un mayor fraude en la gestión y sí por el contrario una mayor eficiencia en la obtención de resultados (con todos los peros que se quiera).
    La administración de la financiación de la I+D+I basada en la confianza supondría una simplificación masiva de los procedimientos de concesión y gestión, que debería seguramente invertir más en la evaluación y seguimiento, pero esos son precisamente los aspectos más interesantes a los que prestar la atención. Porque se financia la investigación por su calidad y por la posibilidad de resultados, no por la buena gestión de viajes ni por la posesión de un recibo de bocadillo de tortilla de patatas en la conexión de un viaje necesario para el proyecto.
    Es verdad que los gestores de los programas de investigación pueden tener (podemos, pues también he estado ligado a esas responsabilidades) mucho que ver en la complicación improductiva del acceso a la financiación de la investigación en el marco de una acción garantista e igualitaria por parte de la administración: alcanzar con poco el máximo de proyectos posibles, por ejemplo, es una de las fuentes de normas de incompatibilidad que tanto complican el día a día de los investigadores.
    Pero la verdadera fuente de burocracia improductiva desde el punto de vista de la financiación de la I+D+I surge y se atrinchera en otros ministerios: Administraciones públicas y Hacienda. Nunca han entendido, compartido ni valorado la I+D+I de calidad como inversión transformadora, creadora de riqueza y de bienestar. Nunca. Puedo atestiguarlo.
    Mientras el marco jurídico que sustenta la financiación de la I+D+I siga siendo el que regula el procedimiento administrativo y las subvenciones generales -por mucho que existan algunos parches-, es decir, un marco basado en la desconfianza hacia el beneficiario de la ayuda (un concepto de por sí condescendiente), la investigación seguirá siendo una “Beneficiencia”, un método de distribuir fondos de supervivencia a un colectivo inusitadamente maltratado.
    Los investigadores constituyen el sector de la sociedad objetivamente mejor formado, en el que más se ha invertido en su formación, muy mal pagado, laboralmente menospreciado, el más deseado fuera de nuestras fronteras por su calidad y que tiene el potencial real de operar un verdadero cambio estructural, cultural económico y social de este país.
    Este colectivo requiere y merece un marco de financiación de su actividad investigadora y de innovación específico, competitivo, ágil y basado en la confianza. Aquí no hay otra que repensarlo desde cero. Un nuevo enfoque. El pacto de Estado que promueve el ministro de Guindos debería incluir este cambio de paradigma.
    Un investigador es alguien que no puede esperar razonablemente sentar la cabeza profesionalmente antes de los cuarenta y que, a pesar de todos los obstáculos, sigue en la brecha con contratos inciertos y pendiente de la última subvención. Alguien así, en el que tanto ha invertido la sociedad, merece algo mejor que deber demostrar por enésima vez que no, no intenta robarle el precio de un bocadillo a una administración celosa y desconfiada.

  • Senén Barro // // EXPERTO DE #LOS100
    Publicado a las 15:39h, 11 abril Responder

    Carlos, muchas gracias por tu comentario, que ilustra con detalle uno de los puntos en los que se evidencia la desconfianza de la Administración hacia el/al investigador/a. Creo que se ha entendido mal por parte de la Administración lo que supone que el análisis de resultados sea sobre todo ex post. Efectivamente hay un control ex post muy exhaustivo, que es el que analiza hasta el bocadillo o el pincho de tortilla. Sin embargo, no se pone tanto empeño en analizar los resultados logrados tras la ejecución de un proyecto de I+D en formación, en particular de nuevos y mejores investigadores, en publicaciones científicas de alto impacto, en transferencia de resultados…

  • Emilio Criado Herrero
    Publicado a las 12:20h, 12 abril Responder

    Marcha por la Ciencia
    El próximo 22 de Abril tendrá lugar a nivel mundial una Marcha por la Ciencia la la que al día de hoy se han sumado mas de 300 ciudades de todo el mundo. La iniciativa precede científicos americanos, a través de la revista Science de la AAA ,como respuesta a las posiciones sobre la actividad científica del Presidente Trump, creacionismo ,negación del cambio climático, y sus recortes
    En España al iniciativa a ha sido lanzada por la CRUE, COSCE, sindicatos como CC.OO y jovenes investigadores. Las reivindicaciones está n centradas, en los nuevos recortes presupuestarios ,el retraso en la puesta en marcha del Plan Estatal de I+D ,que debería haber entrado en vigor el pasado 1 de enero, y la falta de políticas choque para relanzar el las politicas de personal dedicados a I+d
    Hasta el momento están previstos actos en Madrid, Barcelona, Sevilla, Granada , Gerona y Salamanca
    La manifestación en Madrid tendrá lugar a las 12 hrs, desde el Mº de Educación hasta el Mº de Hacienda, ambos situados en la calle Alcalá. Este movimiento enlaza con las actuaciones que tuvieron lugar durante el curso 2013/2014, impulsadas por el colectivo Carta por la Ciencia. Ahora se busca que todos los partidos se comprometan a cumplir los objetivos ratificados por todos los partidos en sede parlamentaria en diciembre de 2013, en que se acordó alcanzar el objetivo del 2% en 2020. Los Presupuestos para 2017 no van precisamente en esa dirección
    Información sobre esta iniciativa
    La campaña se llevara a cabo en las redes sociales: twitter, Facebook, emails,… bajo el lema Science March en que ya hay informaciones de los apoyos internacionales

    El correo electrónico para contacto con la organización es:
    ScienceMarchesp@gmail.com
    Emilio Criado
    Equipo promotor Marcha por la Ciencia España

  • Fernando Broncano // EXPERTO DE #LOS100
    Fernando Broncano // EXPERTO DE #LOS100
    Publicado a las 08:22h, 14 abril Responder

    Gracias Senén y Carlos por vuestras contribuciones.
    Me parecen muy oportunas las dos opiniones. Estoy muy de acuerdo con las observaciones de Carlos sobre la cultura de la desconfianza sobre el sistema. Hay un marco jurídico, quizás promovido desde la regulación de la Intervención General del Estado, que hace muy complicada la gestión de los fondos. No es que en Europa, o lo fondos europeos, sea la panacea. pero estaría muy bien pasar de una cultura de la desconfianza previa a una cultura del control de resultados, hacia el que poco a poco se va girando, pero sin dejar libertad aún de gestión. Dado que tenemos un alto potencial en los nuevos investigadores, que sin embargo no encuentran aún un lugar de trabajo por la poca plasticidad del sistema (demasiado dependiente de las formas tradicionales de la universidad), convendría una reforma en profundidad del marco legal. Me parece que sin generar un nuevo modelo toda inyección de fondos puede perderse en proyectos sin continuidad. Convendría un trabajo conjunto, quizás un poco experimental, donde se abrieran las posibilidades legales de gestión para programas específicos.

  • Ana
    Publicado a las 16:34h, 07 mayo Responder

    Hola buenas tardes. Soy periodista y estoy preparando una información sobre lo que el PIB español pierde por no potenciar la inversión en investigación, en ciencia. No sé si hay datos sobre el retorno potencial del que podría beneficiarse nuestra economía, si lo diferentes Gobiernos hubieran apostado por ello.
    Gracias
    Ana

  • Carlos Langeber
    Publicado a las 09:47h, 09 septiembre Responder

    Antes de nada me gustaría agradecer a todos los que estáis interviniendo en este hilo, porque para poder ayudar a fomentar la I+D+i es fundamental establecer y conocer el problema que hay detrás de estas tres “des”.

    Hay una frase que me gusta mucho sobre el efecto mariposa que dice “El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo” porque me recuerda mucho a lo que ocurre con la I+D. La I+D se sabe dónde empieza pero no dónde ni cómo va a acabar su efecto. La dificultad del seguimiento de cómo se usará esa I+D para generar un valor económico, que tristemente, es lo único que importa hace que se sitúe muy abajo en la lista de prioridades económicas y sociales.

    En 2014, un más joven yo, presentaba a portavoz de una banca privada un proyecto sobre una cubierta fotovoltaica que permitía obtener electricidad y cultivar a la vez y que podía ser usado para hacer invernaderos más sostenibles y también para ayudar a implantar techos verdes en las azoteas de los edificios y usar la electricidad generada para automantener la cubierta. La idea era buena y sostenible e hice una infografía para mostrar las ventajas de proyecto de I+D. Muy alegremente le dí la infografía al portavoz quien la agarró la echó un vistazo rápido por delante, la dió la vuelta mirando su envés y me preguntó “¿Y los números?” Yo le contesté que todavía no los tenía y el me contestó “Cuando los tengas hablamos” y me despidió con cortesía. Ese día aprendí que lo importante no es si vas a ayudar a mejorar el mundo o a destruirlo, lo importante es que los números salgan bien.

    Por mucho que no nos guste a los innovadores ni a los investigadores, nuestra sociedad es un carrusel que se mueve con dinero y como formamos parte de ella hay que jugar con sus reglas. Añadiendo esta regla la pregunta que hay que hacerse es “¿Cómo podemos fomentar la I+D+i siguiendo las reglas de juego y sabiendo que el dinero es lo que más importa a la gente que tiene el poder de cambiar las cosas?”

    La respuesta que se me ocurre a mi es invertir mucho esfuerzo en apoyar a las pymes innovadoras.

    Durante la cadena de I+D+i a medida que los proyectos van aumentando de TRL el riesgo que tienen va disminuyendo. Apoyando las últimas fases de un proyecto de una pyme innovadora aumenta las probabilidades de generar un beneficio económico y además se hace más evidente el seguimiento del beneficio que ha generado a través de la I+D+i. Por eso creo que es mejor empezar por apoyar la innovación y después ir hacia atrás en las TRL´s hasta llegar a la investigación básica.

    Además con la pyme innovadora no hace falta invertir esfuerzo en promocionar las ventajas de la innovación porque ellas ya se han creído la película, son los “early adopters” del negocio de la innovación y eso hay que aprovecharlo.

    Todos los que estamos trabajando en algo relacionado con la innovación sabemos que la I+D+i es un motor muy potente para la economía y que mejora la competitividad empresarial pero como dice una frase “El que innova empieza perdiendo pero el que no innova termina perdiendo” así que el apoyo a esas pymes innovadoras para que el “empezar perdiendo” sea menos evidente y sigan su carrera por el camino de la innovación aumentando su competitividad empresarial generando beneficios.

    Cuando se posicionen mejor dentro de sus sectores, las empresas que han sido adelantadas se harán la pregunta: “¿Por que ellos han conseguido mejorar y posicionarse mejor?” y la respuesta a esa pregunta será: “porque ellos innovaron”.,respuesta que hará que empresas que están en ese limbo de “sí innovo no innovo” se vaya añadiendo poco a poco al camino de la innovación.

    El siguiente paso es la creación de sinergias. Las pymes innovadoras suelen centrarse en campos de conocimiento muy definidos y para crear innovaciones disruptivas muchas veces la mejor manera de hacerlo es generando un punto de unión entre dos áreas de conocimiento o de actividades laborales que a priori parecían no poder converger. Llegados a este punto de sinergias muchas pymes se pondrán en contacto con universidades y centros públicos de investigación para hacer colaboraciones, lo que hará visible y evidente la importancia de la investigación para economía.

    Consiguiendo un modelo que apoye la I+D+i a partir de las pymes innovadoras creo que facilitaría la creación de start-ups y spin-offs de empresas tecnológicas, generando nuevos empleos para demostrar que, a parte de los nuevos servicios y productos que se están generando, innovar supone un beneficio social muy importante.

    Finalmente si se llega a ese punto utópico, en el que la mayoría de la sociedad es consciente de los beneficios que genera la I+D+i el paso final será abrir la posibilidad de innovar a todo el mundo con modelos de “open innovation”.

    Como me estoy alargando mucho, voy a concluir mi comentario diciendo que estoy trabajando de forma autónoma en las primeras fases de apoyo a la innovación y que estoy abierto a conocer, charlar sobre el tema y colaborar con cualquier persona que ayude en esta causa.

    Muchas gracias y un abrazo a todos.

    Langeber

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