PROYECTOS
Participación política de la Generación Z en España
Los jóvenes españoles votan menos que las generaciones mayores, sí, pero participan más que los adultos en acciones como asistir a manifestaciones, unirse a grupos cívicos o movilizarse a través de redes sociales. Cuando no votan es por razones activas: el 36% lo hace por falta de representación y el 22%, como forma explícita de protesta o crítica al sistema. Son datos incluidos en el informe La participación política de la Generación Z en España. Brechas, transformaciones y nuevas formas de compromiso, elaborado por la asociación Palumba en el marco de la Convocatoria PIA de Cotec 2024, que seleccionó seis proyectos liderados por jóvenes para responder, desde la innovación, a los grandes desafíos de su generación.
El trabajo parte de un planteamiento diferente al habitual en este tipo de estudios. La mayor parte de la investigación sobre participación juvenil analiza grupos de edad en un momento dado, sin distinguir si lo que observa es un efecto de la edad, del período histórico o de la generación. Este estudio propone analizar a la Generación Z (nacidos entre 1997 y 2012) como un grupo generacional con rasgos propios, marcado por la crisis económica de 2008, el movimiento 15M, la pandemia de la covid-19 y la transformación digital. Distinguir entre lo que es propio de la edad y lo que es específico de esta generación es, según se recoge este informe, condición necesaria para entender qué está pasando realmente con la participación política de los jóvenes en España.
A esto se suma un aporte metodológico innovador: el análisis incorpora datos de la aplicación de asesoramiento electoral Palumba, con información de más de 169.000 usuarios europeos durante las elecciones al Parlamento Europeo de 2024. Esto permite estudiar a jóvenes que usan herramientas digitales activamente para orientar su voto, observar actitudes políticas reales y comparar a los jóvenes españoles con sus pares en Alemania, Francia, Italia, Polonia y los Países Bajos, entre otros países.
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es la creciente brecha de género dentro de la propia Generación Z, más pronunciada que en generaciones anteriores. Las mujeres jóvenes lideran el activismo no institucional, impulsadas por el movimiento feminista y la preocupación por el cambio climático. Los hombres jóvenes, por su parte, muestran un desplazamiento hacia posiciones más conservadoras y actitudes más autoritarias, sobre todo los nacidos después de 2005.
El interés por la política aumentó con la crisis económica de 2008 y se ha mantenido elevado desde entonces. El informe lo interpreta como una marca generacional: estos jóvenes se acercaron a la política en un contexto de descontento y desconfianza institucional; y ese rasgo parece consolidado. Sin embargo, ese interés no se traduce fácilmente en participación electoral, porque la confianza en los partidos y los políticos sigue siendo baja.
Las redes sociales son el principal espacio de socialización política de la Generación Z, no como sustituto de la participación presencial, sino como motor que puede impulsarla. Los jóvenes construyen su identidad política en entornos digitales, donde se sienten menos estereotipados y más libres para expresarse que en los medios tradicionales.
El informe propone fortalecer la confianza de los jóvenes, para aumentar su inlfuencia en la política, y aumentar su representación en las instituciones, para reducir la brecha de participación electoral.
Estudio sobre la participación política de la Generación Z. El trabajo parte de un planteamiento diferente al habitual en este tipo de estudios. La mayor parte de la investigación sobre participación juvenil analiza grupos de edad en un momento dado, sin distinguir si lo que observa es un efecto de la edad, del período histórico o de la generación.


